19 de octubre de 2006

Declaración Consejo de Delegados del CPACE

Estimados Padres y Apoderados:


A la luz de los acontecimientos recientes relativos al proyecto de instalación de una antena base de telefonía móvil al interior del colegio y a las múltiples reacciones que ella generó en los apoderados, el Centro de Padres y Apoderados del Colegio Epullay (CPACE) realizó una reunión de delegados el día de ayer miércoles 18 con presencia de ambos directores, para analizar las distintas posturas existentes sobre el proyecto, y establecer vías de diálogo y solución.
Frente a los aspectos tratados en dicha reunión y a los hechos acaecidos durante las dos últimas semanas, el consejo de delegados en pleno, que es parte íntegra del CPACE, declara lo siguiente:

1. Manifestamos nuestra satisfacción por la medida anunciada por la autoridad de abortar el proyecto, cuyas razones serán comunicadas directamente por la Dirección. Estamos confiados que con ella se reestablecerá un clima propicio para el diálogo y así evitar la polarización en el seno de la comunidad del Epullay.

2. Creemos que la controversia generada a raiz del proyecto de la antena dejó en evidencia cierta fragilidad de los sistemas de comunicación entre la dirección y los apoderados, como también entre los propios apoderados y sus órganos de representación, asunto especialmente delicado en materias de alta sensibilidad. Por otra parte, no fue detectado a tiempo el impacto y relevancia de un tema de gran incumbencia para la comunidad, el cual merecía ser tratado de un modo más participativo, y no tan solo consultivo. Esperamos ir solucionando este problema en conjunto a través de la utilización de canales formales y legitimados por todas las partes.

3. Pensamos que el tema de las antenas de celulares, lejos de haber quedado agotado y tratado a fondo, queda pendiente para ser retomado en un mejor momento, considerando que existen y seguirán existiendo intentos por parte de las empresas proveedoras de estos servicios de instalarlos en las inmediaciones del colegio, y que es un debate no concluido a nivel nacional e internacional del cual no podemos quedarnos al margen.

4. Mantenemos que, si bien hubo esfuerzos por dar curso a posturas críticas en términos respetuosos por un número importante de apoderados, se registraron manifestaciones altamente confrontacionales que pasaron incluso a la ofensa personalizada y al descrédito, tanto al director del establecimiento como a miembros de la directiva del CPACE, acciones que desaprobamos como consejo de delegados en forma clara y unánime, pues sólo contribuyeron a exacerbar los ánimos y se desmarcaron de la filosofía de tolerancia y respeto a la que aspiramos todos, cualquiera sea el rol de cada uno y la circunstancia.

5. Creemos imperativo el restablecimiento de la confianza mutua, como también en el proyecto formativo que elegimos para nuestros hijos, y en las personas que velan por su desarrollo con mucho esfuerzo y dedicación. El discutir alguna decisión administrativa específica por parte de los apoderados no significa necesariamente el cuestionamiento a las bases del proyecto educativo ni a las intenciones de quienes lo personalizan. Debemos evitar las generalizaciones y tergiversaciones para así mantener un clima que permita el diálogo abierto y confiado al interior de la comunidad.

6. Por otra parte, nos alenta saber que existe un manifiesto interés de un número significativo de padres y apoderados por comprometerse activamente en el proceso formativo del colegio como en interesarse en los contextos en que éste se desarrolla. Esperamos que esta energía emergente se focalice positivamente hacia tantos otros temas que nos atañen igualmente, pero en los que a menudo nos hemos visto ausentes por una u otra razón a pesar de los llamados a participar. Coherencia fue el término más utilizado durante estos días, coherencia debemos practicar entre los dichos y los hechos.


El colegio vive un intenso y complejo proceso de cambio y crecimiento. La comunidad, por su parte, se encuentra viviendo un natural período de adaptación, no exento de los sinsabores propios de este tipo de procesos. En este contexto creemos importante rescatar este tipo de situaciones como una gran oportunidad para volver a centrarnos en lo que queremos transmitirle a nuestros hijos, reencantarnos con los valores a los que adherimos cuando ingresamos al colegio, y re-inventar las instancias que nos acerquen y estimulen a permanecer conectados, no sólo entre los papás de colegio, sino entre todos los miembros activos de esta comunidad viva.

Lejos de las fatalidades y las complacencias confiamos en nuestra capacidad de generar el cambio necesario e invitamos a todos los papás del colegio a ponerla en práctica participando propositiva y activamente.



Se despiden atentamente,



Delegados de Curso
Centro de Padres y Apoderados del Colegio Epullay CPACE

Saskia Kornelis, delegada PA
Susana Pascual, delegada PB
Carlos Hayler, delegado PC
Paula Cabello, delegada PT
Francisca Ramírez, delegada T1A
Beatriz Valdés, delegada T1B
Gabriela Escobar, delegada T2A
Gabriel Valdés, delegado T2B
Janett Zumarán, delegada T2C
Peter Maurer, delegado T3A
Verónica Polgatti, delegada T3B
Mariana Parga, delegada T4A
Alejandra Martínez, delegada T4B
Elba Parraguez, delegada T5A
Doris Robles, delegada T5B
y Tesorera CPACE
María Teresa Cid, delegada T6A
y Secretaria del CPACE
Enrique Naranjo, delegado T6B
Vicente Jara, Presidente CPACE
Ximena Granifo, Vice-Presidenta CPACE


Peñalolén, 19 de Octubre de 2006

18 de octubre de 2006

Ondas Nocivas...

Al abrirse el debate sobre la eventual colocación de la ya famosa antena, durante varios días tuve la impresión de que sin requerir instalación alguna, la emisión de ondas negativas se producía al interior de la comunidad Epullay, con efectos inmediatos sobre el clima relacional que siempre ha caracterizado al Colegio.

Sin desconocer el eventual efecto nocivo de algunos elementos propios del mundo tecnológico en el que vivimos, estoy convencida de que en muchos casos el mayor daño a nuestra salud lo producimos a través de nuestro comportamiento. Si esta conducta es agresiva, ofensiva y amenazante –como sentí que han sido varias de las reacciones ante el proyecto en cuestión– esto es lo que inevitablemente estaremos traspasando a los niños como modelo de expresión de ideas y de resolución de conflictos. Del mismo modo, las buenas vibras que emanan de nuestro actuar, basado en el respeto mutuo, la tolerancia a la diversidad y la disposición al diálogo, se irradian tanto hacia nuestras familias como a quienes nos rodean, generando un ambiente de crecimiento enriquecedor y armónico.

Pese a cómo se inició este debate, me alegro de haber ido constatando, en base a diversas opiniones publicadas en el blog, que priman las ganas de abordar este asunto de una manera abierta y respetuosa.

Por otra parte, me sumo al reconocimiento del ambiente especial que la Dirección del Colegio ha sabido generar y liderar en la Comunidad Epullay, y le entrego un sincero voto de confianza. Asimismo, confío en que como comunidad podremos superar este conflicto, restituyendo el ambiente que reinaba en los pasillos antes de que éste saliera a la luz.

Un saludo afectuoso,
Susana Pascual

15 de octubre de 2006

Frente a la Antena: Principio de Prevención

CARTA ABIERTA A LOS DIRECTORES

Estimada Paola, estimado Cristián

La Comunidad Escolar del colegio Epullay ha sabido por terceras personas, y de manera accidental, que se proyecta la instalación de una antena base de telefonía celular en dependencias de la nueva sede.

La respuesta oficial del Colegio a diversas inquietudes, se ha dado a conocer mediante una circular 12/06, suscrita por Uds. mismos, en la cual nos manifiestan que la antena no tiene efectos nocivos, aportan en la Web informes técnicos que avalan la emisión de radiofrecuencias, (RF), y se prosigue con una invitación a una caminata familiar en un santuario de la naturaleza, y asistir a charlas sobre flora nativa, e inteligencia emocional

Al respecto, nos permitimos compartir muy respetuosamente, con Uds. algunas reflexiones que les pedimos tomar en cuenta:

La relación que gran parte de nosotros tenemos con el colegio, surge de un ambiente, generado muy positivamente por Uds. mismos, el cual se basa en la confianza y el respeto mutuo, y un adecuado nivel de información acerca de decisiones de importancia, como lo fue el cambio de sede, sin que ello signifique para Uds., y en modo alguno, perder la potestad para conducir la marcha de vuestro colegio.

En el caso que nos convoca, constatamos con pesar, que se ha implantado una forma distinta de hacer las cosas, donde prevalece el hermetismo, en una materia tan sensible como lo es, una contaminación potencial por radiofrecuencia, erosionando en cierta forma, las bases del pacto social implícito en la Comunidad Escolar, que se distingue por su gran valor moral.

Esta forma trae a la memoria a las tabacaleras, quienes por más de 30 años, sostuvieron férreamente que el cigarro era inocuo, y que no existía evidencia suficiente respecto de los daños a la salud. Una verdad distinta ha emergido trágica y finalmente, sin requerir mayores comentarios.

Todos sabemos que la ciencia y las actividades económicas están plagadas de situaciones comparables, tal como los agroquímicos, los colorantes, los saborizantes, los medicamentos descartados en países desarrollados, y también por los dispositivos electrónicos fuera de norma para la CEE y EEUU, pero que son tolerados en Chile, por causa de nuestro subdesarrollo.

El que la norma chilena sea la que tenemos, no es de extrañar. Nuestro marco jurídico y proceso legislativo hacen legal, cosas que repugnan a la razón, y otorgan legitimidad a diversos asuntos cuestionables, que nuestros legisladores no están en condición de regular con la debida prontitud y capacidad técnica.

No tenemos dudas de vuestra buena fe, y el legítimo derecho, interés y conveniencia, de generar ingresos adicionales, para la sociedad inmobiliaria o bien la corporación educacional, eso no es malo, y es muy comprensible.

Lo que nos resulta desconcertante, es la disposición a ir en contra de vuestra propia visión y misión, y enlodar así vuestro proyecto de vida, el Colegio Epullay Montessori, insistiendo tenazmente en que no existirá contaminación ni riesgo, habiendo información disponible al respecto, bastando para obtenerla, una simple búsqueda por Internet.

La ciencia sabe que los niños constituyen la población más vulnerable a las RF, porque están viviendo fisiológicamente, un intenso proceso de maduración cerebral, hecho que implica el establecimiento de las más importantes conexiones neuronales, que finalmente, darán la eficacia mental al cerebro, para poder desarrollarse. El poner en riesgo ese proceso, es infringirles un gravamen de por vida. Ese riesgo, por cierto, no se corre en los adultos, y de ahí entonces la inferencia errónea de que nada ocurre en los niños.

Se sabe con certeza que el cerebro es, además de los aspectos filosóficos del saber y la conciencia, un artefacto electroquímico, con conexiones eléctricas, electrolitos, espacios sinápticos, cortex, axones largos y cortos, todos ellos, sujetos de interferencia de las radiofrecuencias. Ello no se puede ignorar.

Todos aquellos formados en las ciencias físicas, y todas las madres atentas a su mandato natural, saben sobradamente que en estas materias, es preferible la prudencia, detenerse, y adherir al “Principio de Prevención”, consagrado en Declaración de Río sobre el Medio Ambiente, suscrita el 14 de junio de 1992. (hace ya 14 años). Ello es distinto corregir el error, una vez que los inocentes están ya condenados y sentenciados.

En este caso, algunos padres estamos inquietos, otros son indiferentes y el Colegio, aparentemente, decidido a sellar irremediablemente un acuerdo con una importante empresa de telecomunicaciones, cediendo a exponer a los niños a las RF, con antecedentes aportados probablemente por dicha compañía, que enfrenta un amplio e innegable conflicto de interés.

En el Colegio todos, Directores, Cuerpo Docente y Padres, somos educadores, formadores de buenos ciudadanos. Nuestras actuaciones y en especial nuestras omisiones, serán sometidas al escrutinio de nuestros hijos, en algunos años más, toda vez que sabemos fehacientemente, hoy, que en Chile desde diciembre de 2005, se debate una Ley que impedirá instalar dichas antenas a menos de 300 metros de lugares densamente poblados.

La defensa y la búsqueda de un medio ambiente libre de contaminación, que es un eje central de las enseñanzas del propio colegio, es por fuerza de la Ley, un acto irrenunciable de todas las madres y los padres nacidos en Chile. Ante ese mandato, estamos impedidos de abdicar, y aceptar pasivamente la verdad oficial que se nos impone, y llevar nosotros, el peso de la prueba de que hay secuelas, para un improbable desistimiento. ¿Deberemos esperar los daños?

En razón de todo lo anteriormente expuesto, les solicitamos suspender la decisión de instalar una antena base de celular, restablecer una confianza con la nitidez que se perdió, toda vez que, a diferencia de otros asuntos, las radiofrecuencias son un tema de riesgo, que requiere un debate más abierto ante el cual tenemos una obligación.

Francisco Soublette y familia

14 de octubre de 2006

Palabras del Director

SOBRE ANTENAS Y FILOSOFÍAS II

Quiero sumarme a la invitación extendida por Gabriel Valdés a un debate constructivo y respetuoso. Particularmente valoro la disposición al diálogo y la ausencia de ataques personales de los cuales he sido objeto estos últimos días. Creo que la mera interpretación del interés comercial es insuficiente para describir el contexto que llevó a esta situación. Por esto, y sin desmedro de lo que podamos ahondar en la reunión de Delegados de curso del próximo jueves, creo importante exponer algunos hechos que pueden acercar posiciones.

En primer lugar es vital indicar la secuencia de los hechos. ENTEL PCS se contactó con nosotros en agosto con la intención de llegar a un acuerdo para la instalación de una antena de celular. El 1º de septiembre entregaron una propuesta formal, la que nosotros pedimos complementar con información exógena a ENTEL que permitiera descartar un eventual daño a la salud. Hasta ese momento nuestra percepción de la tradicional oposición a estas instalaciones no difería mayormente de la que usualmente vemos en los medios para la instalación de un vertedero o incluso un colegio, como nos pasó al trasladarnos a Simón González y ser clausurados por la Municipalidad. Todos quieren hablar por celular y todos quieren el colegio cerca, pero no al lado de su casa.

Con estos antecedentes en la mano se discutió en el Consejo Directivo y se consultó a diversas personas, tanto de los padres como del colegio, ninguno de los cuales pareció mayormente preocupado por el tema. Muy por el contrario, alabaron los beneficios que podría reportar. Estos beneficios van desde un aporte económico importante, incluyendo la instalación de una torre de iluminación para la cancha (en la que va oculta la antena), hasta mejorar la deficiente señal de celulares que hay en el colegio. Tal vez esta favorable acogida no fue más que una coincidencia en lo que consideramos un grupo representativo de nuestra comunidad. No es que esta información se haya “destapado” esta semana, jamás fue un secreto, pero llegó por primera vez desde su inicio a oídos de alguien que manejaba argumentos en contra.

Si bien ENTEL esta semana ya nos entregó el primer pago por el contrato, hemos enviado un mail pidiendo el congelamiento del proyecto, a la espera de la reunión de este jueves.

Lejos de parecer ingenuos o irresponsables con apoyar este proyecto, sin caer en el tema de las diversas posturas científicas al respecto, creemos importante hacer ver una importante consideración que inclinó la balanza en su favor. Los mismos padres que lo critican son aquellos que envían a sus hijos al colegio con celulares y con almuerzos para calentar en microondas. Particularmente el tema de los celulares ha sido un tema no menor en las reuniones del Consejo Directivo, no tan solo por su comprobado efecto dañino, muy superior al de una antena de base, sino también por problemas en relación a la socialización, el respeto a los demás, la interrupción de las clases, etc. Durante años estuvimos haciendo hincapié en la colaboración de los padres para no traer comida chatarra en las colaciones, batalla que finalmente dimos por perdida y optamos por asumir todo el costo y proporcionar fruta a nuestro costo. No es necesario abrir un debate para conocer los efectos cancerígenos de la tartrazina y otros componentes. Nosotros nos preguntamos, ¿dónde estaban los padres que hoy critican al colegio cuando todo esto sucedía? Ningún apoderado manifestó ninguna aprensión por la palmera-antena que estaba instalada enfrente del colegio mientras se construía ni por la que se instaló hace un mes en el sitio contiguo. Nunca un padre ha manifestado seriamente alguna discrepancia con el uso de celulares o microondas en el colegio. ¿No parece entonces coherente con esta actitud de los padres, que el colegio haya querido beneficiar a toda la comunidad con este proyecto?

Ciertamente que el beneficio económico es importante y extremadamente oportuno. Algunos padres nos han argumentado que si se hubiese planteado la alternativa, los padres habrían estado de acuerdo en hacer un aporte económico en reemplazo del proyecto. Sin embargo, en el pasado no lo han hecho y nada indica que lo hagan en el futuro. El año pasado, después que el BDD nos cambiara radicalmente las condiciones del crédito, montamos una campaña con ayuda de todos los delegados para levantar los 200 millones de déficit. Tratamos por todos los medios de sensibilizar a nuestras familias, ya que el colegio no podría eventualmente cumplir los compromisos con la constructora. A pesar de que se podían hacer inversiones desde $100.000, sólo 20 apoderados acogieron el llamado, después de una suculenta oferta del colegio. Felizmente, pudimos implementar otras soluciones con alto costo personal de quienes estamos a cargo del colegio, pero no gracias al apoyo de las familias.

Debemos responsablemente tomar las consideraciones económicas que correspondan y no mirar este problema como secundario, particularmente en una semana en la que el Premio Nobel de la Paz se le ha otorgado a un economista. Esto nos habla de la importancia del acceso a oportunidades, especialmente para los más necesitados. Para nosotros sería más simple transferir nuestras necesidades a la colegiatura, con la posibilidad de dejar fuera a los que no pueden pagar, pero esto nunca ha sido la política del colegio. Estamos viviendo una difícil etapa de crecimiento, pero el colegio se ha mantenido firme en garantizar la calidad pedagógica, en crecer en forma gradual y en seleccionar con rigurosidad a los alumnos que postulan. Esperamos, sin embargo, una postura más comprometida de parte de nuestras familias.

Creemos importante agradecer a los apoderados que se han acercado a plantear su punto de vista de manera constructiva y a aquellos que a pesar de sus diferencias han seguido confiando en nuestro buen criterio. No hay ninguna justificación para plantear esto como una confrontación y creemos que toda esta situación es una oportunidad que nos puede llevar a revisar la responsabilidad mutua que nos corresponde a todos en crear un proyecto en comunidad. Si lo hacemos con respeto y con compromiso, creo que podremos sacar algo muy positivo de esto y hacer nuestro colegio cada vez mejor para nuestros niños.

CRISTIÁN ERNST

13 de octubre de 2006

Sobre antenas y filosofías

El día jueves 12 de octubre, se confirmó oficialmente un rumor que venía haciendo eco entre los padres del colegio hace algunos días a partir de una conversación de pasillo: la dirección del Epullay tiene el serio interés de instalar un antena de celular dentro de los límites del colegio, con el consiguiente alto beneficio económico y en servicios (ej: iluminación gratuita), que ofrece la empresa proveedora. La eventual decisión del colegio descansa en la argumentación de que, en base a informes científicos recabados, que avalan los efectos inocuos para la salud de los que se encuentran a corta distancia de estos aparatos, los beneficios superarían con creces las aprehensiones infundadas.

Personalmente, creo que aquí quedan de manifiesto dos temas que deben separarse a la hora de abordarlos como apoderados de este proyecto educativo:

1. la forma errática en que el colegio está manejando este caso de naturaleza conflictiva, que se "destapó" de manera de rumor dentro de nuestra comunidad educativa, y que se tradujo en un inmediato conflicto que incentivó reacciones aprensivas y la falta de un diálogo sereno y fundamentado. A varios papás y mamás con que he conversado del asunto no nos parece que en forma arbitraria se le baje el perfil a temas que, más allá de los ámbitos de decisión, son de pertinencia de todos los actores de un proyecto educativo. El Epullay no es en concepto una empresa y nosotros los clientes que nos tenemos que atener a lineamientos unilaterales bajo criterios comerciales.

2. la inconsecuencia de una decisión con respecto a una filosofía por la cual optamos como alternativa de formación para nuestros hijos. El considerar que el fin (en este caso los beneficios prometidos) justifica los medios, aunque estos últimos acojan al menos una lejana duda sobre su inconveniencia para la calidad de vida de los chicos, se desdice con todas las iniciativas que el colegio impulsa inspirados en valores como la ecología –basureros reciclables, alimentación saludable, etc.–, el libre discernimiento, el respeto al prójimo y tantos otros. El tema de las implicancias de las ondas electromagnéticas sobre la salud, lejos de estar zanjado, sigue dando cabida a nivel mundial a un debate, al cual no estamos ajenos. Así como hay informes que desacreditan los temores de la población, los hay los que los confirman. No podemos esperar, ante la duda, años de experimentación sobre nuestros hijos para luego darnos cuenta de posibles consecuencias que tuvo el tema sobre su salud, como sucedió en efecto, hace 30 años con el tabaquismo.

El tema medular en cuestión, a mi parecer, no es quién aporta más antecedentes científicos para imponer una postura –cuestión necesaria para la discusión–, sino qué proyecto de comunidad y tipo de relaciones estamos construyendo. Por un lado me preocupa que la dirección siga subestimando el rol de los padres en ciertas decisiones que son relevantes (no todas son necesarias de socializar) y los mantengan al margen, y por otro, que existan padres que mantengan una permanente actitud confrontacional con la dirección. He sabido de apoderados que ya estarían recurriendo a los matinales televisivos para hacer la denuncia de la antena o con la intención de movilizar a los vecinos contra el colegio. Me parece inadecuado y contraproducente si ni siquiera hemos establecido un diálogo abierto y argumental con la dirección.

Apelo a nuestra responsabilidad como apoderados miembros de una comunidad formativa, que a parte de la dirección, incluye a los alumnos, profesores y administrativos, para llevar a cabo una estrategia sensata y no sólo encaminada a hacer valer nuestros puntos de vista, sino también a cuidar un clima de fraternidad que permita llegar a acuerdo en temas controversiales.

Los invito a participar en este debate en términos constructivos, fundamentados y respetuosos. No está demás decir que no todos los papás pensamos igual, y que es importante tener estas instancias de diálogo –como este blog– para llegar a acuerdos que recojan un sentir mayoritario, y así plantearse frente a la dirección de manera informada e coordinada.

Creo que en este caso vale más que nunca la premisa de que Lo Cordial no quita lo Valiente.


Gabriel Valdés
Delegado de Curso Taller 2B


PS. En la sección de páginas webs recomendadas comenzaremos a colocar link que nos informen al respecto.